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El Cerebro, la parte menos conocida de nuestro organismo: Neuronas |
| Son pequeñas, leves, y parecen suspendidas en el vuelo, confinadas dentro del cerebro. En esta aparente inmovilidad, las neuronas, esas mariposas del alma (como las llamó el Nobel español Santiago Ramón y Cajal) construyen una delicada constelación. En última instancia este círculo de miles de millones de células nerviosas contiene y define nuestro pensamiento y nuestra personalidad, y atesora nuestras experiencias y recuerdos. Durante décadas la ciencia sostuvo que nuestras neuronas iban muriendo con el correr de los años, y que el cerebro adulto no tenía capacidad para generar nuevas. Dentro de esta teoría, el cerebro adulto se iría modelando a si mismo, iría incorporando conocimientos y recuerdos a través de nuevas conexiones (sinapsis) entre neuronas, pero jamás con el agregado de nuevas células nerviosas. Investigadores de la Universidad de Princeton, demostraron que en el cerebro de los monos cada día nacen millones de neuronas nuevas, que migran y se instalan en la corteza prefrontal (área relacionada con la inteligencia y la toma de decisiones). Si bien, por ahora este fenómeno de la neurona génesis (así lo llaman) está confinado a los monos, los expertos no dudan en que las investigaciones pronto demostrarán que también ocurren en el cerebro humano. Un álbum de neuronas La posibilidad que nuestro cerebro pueda generar nuevas neuronas durante la vida, abre un campo a numerosas especulaciones. En primer lugar aparecen las cuestiones médicas: ¿será posible manejar esta neurogénesis y encauzarla hacia el tratamiento de dolencias relacionada con la pérdidas de neuronas? En particular se podría pensar en una terapia para las enfermedades degenerativas del cerebro como el Parkinson y otras relacionadas. Por supuesto este camino recién empieza, y faltan años para algún tratamiento aplicable. Unas de las incógnitas a develar es si estas nuevas neuronas se agregan a las ya existentes, aumentando el número de células cerebrales, o si las reemplazan, sin que cambie el número total. Por otro lado los investigadores también se preguntan sobre las conexiones de estas nuevas neuronas con los circuitos preexistentes, formados por las más viejas. Estos hallazgos, por supuesto, también invitan a otros planteos relacionados con el funcionamiento de nuestra mente. Particularmente por que los descubrimientos sugieren que las nuevas neuronas se incorporan en áreas cerebrales relacionadas con los recuerdos, la capacidad de aprender y de tomar decisiones. Esto significaría un enfoque completamente diferente sobre los centros cerebrales que determinan la inteligencia, la memoria y la personalidad. Los investigadores postulan que quizás estas células nerviosas se depositen capa sobre capa y vayan formando algo así como un "álbum" neuronal, lo que constituiría un nuevo mecanismo del cerebro para archivar recuerdo de manera cronológica. Un vedrdadero libro de nuestra vida y nuestras experiencias. Otra oportunidad Si bien el cerebro humano conserva durante toda la vida su capacidad de aprendizaje y plasticidad, los tres primeros años resultan básicos para este proceso, debido a la increíble velocidad de multiplicación de contactos entre neuronas que ocurren en este período. En el momento del nacimiento del cerebro del bebé, este contiene 100 mil millones de neuronas, con un arreglo de conexiones básico, que deberá crecer y complicarse a medida que se adquieran nuevas experiencias y se van sucediendo las diferentes fases del desarrollo. Por eso durante los primeros meses, los centros superiores del cerebro producen por momentos, hasta 250.000 conexiones por minuto. Dentro de este marco, es fácil entender que los primeros años resultan fundamentales para el aprendizaje. Algunos especialistas han llevado esta idea a un extremo al sostener que ese período de tres años, es la única oportunidad para activar el proceso de desarrollo cerebral, por lo que debería ser aprovechado al máximo. Por eso proponen un plan de estimulación infantil para desarrollar al máximo las potencialidades cerebrales. Conocido como "efecto Mozart", incluye móviles sobre la cuna, música clásica a toda hora y una intensa rutina de juegos educativos para bebés. Habría que trabajar duro hasta los tres años, dicen, porque después de esta edad la estructura cerebral ya estaría determinada y no se podría modificar. Por supuesto se podría seguir aprendiendo, pero solo sobre la base de los circuitos ya establecidos. Pero ahora el descubrimiento de la neurogénesis en el cerebro adulto relativiza estas ideas. Por supuesto que sigue siendo importantísimo garantizar la alimentación y la estimulación durante la infancia, pro si se confirma la formación de neuronas, se ampliarían las oportunidades de modificar estructuras y establecer nuevos patrones de aprendizaje. Si el cerebro puede formar nuevas neuronas y estas migran hacia las áreas relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones, entonces el cerebro resultaría mucho más plásticos, adaptable y versátil de lo que se suponía. En otras palabras, sigue reteniendo su capacidad de reinventarse a si mismo durante toda la vida. Y es nuestro deber ofrecer la posibilidad de que así lo haga, tanto durante la niñez como durante los años adultos. Para que las mariposas del alma sigan volando dentro de nuestra cabeza. Guadalupe Henestrosa Revista Cabal de Mayo/Junio 2004 lectores@linpilar.com.ar |